Café: El compañero nocturno de los estudiantes

Durante la etapa académica de un joven y especialmente para los estudiantes universitarios, resulta común tener que pasar noches largas estudiando decenas de páginas en materias teóricas y realizando decenas de ejercicios en materias prácticas. Hay quienes prefieren pasar la noche entera hasta terminar, mientras que hay otros que prefieren levantarse de madrugada para cumplir con los deberes. Cualquiera sea la preferencia del estudiante, lo cierto es que el café siempre es un buen compañero para estas arduas labores. Sin embargo, seguramente no querrá perder muchos minutos preparando el vital líquido, por lo cual las cápsulas de Dolce Gusto resultan una alternativa ideal.

Clases virtuales

Los estudiantes universitarios no lograron escapar de estas altas sesiones nocturnas ni siquiera con el arribo de la pandemia. Para aquellos países en los cuales los encuentros dentro de las aulas de clases se hacían cuesta arriba, los estudiantes tuvieron que adaptarse a nuevas modalidades de clases, tales como las videollamadas o el uso de diferentes plataformas para estar en contacto con sus instructores.

Las clases seguían copando el horario de estos estudiantes para destinar las horas de la noche a cumplir con los deberes enviados, por lo cual, debían prepararse sus dosis de Dolce Gusto para poder tener vitalidad a lo largo de la noche.

Si bien hay quienes prefieren este tipo de relación profesor-estudiante porque se suman varias ventajas, también hay quienes consideran que pasar frente al computador muchas horas continuas puede llevar a la dispersión, porque los estudiantes comienzan la navegación en un sitio y la dispersión los va llevando a navegar por otras páginas muy diferentes. Por supuesto que en esos casos interrumpir la jornada con una buena taza de café de Dolce Gusto ayuda a retomar los objetivos.

Clases semipresenciales

Por su parte, otros países buscaron las condiciones para continuar las jornadas universitarias de forma semi presencia buscando preservar las medidas de bioseguridad, pero garantizando también encuentros frecuentes entre los estudiantes y los profesores. En estos casos, las entregas de maquetas, presentaciones orales y otros, se hacían se manera presencial, dejando para el mundo virtual otro tipo de entregas. En todo caso, Dolce Gusto fue un buen compañero de estudio y trabajo para muchos de estos estudiantes.